Es muy bonito llegar al bosque o a un parque natural, estar rodeado de silencio, respirar el aire puro y escuchar el bello cantar de los pájaros, sin preocuparnos absolutamente de nada y sin tener que preguntarnos donde vamos a dormir por la noche en el día de hoy. E incluso decimos muchas veces que queremos ser libres como las aves, y ahora me pregunto, ¿verdaderamente son las aves libres?
No quisiera extenderme mucho, pero creo que no es como nosotros pensamos. Las aves viven en todo ese espacio natural y silenciosamente tienen que luchar por su alimentación por sus hijos, por su hogar, en fin, por su supervivencia. Aquí les traigo un ejemplo del porqué de mi reflexión, veamos la primera imagen.
Estaba yo en el Jardín Botánico Fairchild, como de costumbre caminando y buscando algo de interés para fotografiar cuando de repente veo al ese pájaro carpintero en una palma frente a un agujero el cual supongo que lo hizo hace algún tiempo o quisas lo está explorando para utilizarlo de nuevo.
Como no hay una ley de vivienda entre los animales pasó lo siguiente:
De repente se apareció u cuervo desplazando al pájaro carpintero de su lugar, este último no ofreció apenas resistencia y se marchó inmediatamente, todo parece indicar que el cuervo ya era propietario de esa vivienda según la ley propia de los animales. A mí me da gracia ver como el pájaro carpintero tiene una expresión de susto y el cuervo como una mirada de carácter, claro esta, para ellos es la lucha diaria al aire libre y ninguna gracia les debe dar. Los pobres pájaros carpinteros hacen el nido, y pueden ser despojados por otros. Finalmente mi amigo carpintero no se desanimó y se resignó a construir otro agujero, como se muestra en la siguiente imagen.
Y ahora a comenzar de nuevo en este codiciado árbol, esperemos que sepa defender mejor la nueva casa que construirá. Así termino esta pequeña historia sencilla, pero refleja como es la vida animal y sus leyes, trabajan muy duro para criar sus hijos, protegerlos, buscar sus alimentos y algo muy importante luchar por sobrevivir. Ellos merecen nuestro respeto y protección, ya que son seres vivientes que sufren y sienten a su manera.
